En febrero de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de un arancel del 25% a las importaciones de acero y aluminio, medida que entrará en vigor el 12 de marzo. Esta decisión ha generado preocupación en México, ya que el país es el tercer mayor exportador de acero a Estados Unidos, después de Canadá y Brasil. Aunque la medida busca frenar la entrada de productos chinos al mercado estadounidense, México se ve afectado colateralmente.

La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero) ha rechazado las acusaciones de Estados Unidos sobre una supuesta triangulación de acero chino a través de México. La industria siderúrgica mexicana sostiene que no participa en prácticas desleales y ha solicitado al gobierno mexicano que, en caso de que los aranceles se implementen, se apliquen medidas recíprocas del 25% a las importaciones de productos siderúrgicos estadounidenses. Esta postura busca proteger a la industria nacional y mantener la competitividad en la región.

El gobierno de México, liderado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha manifestado su intención de solicitar consultas con Estados Unidos para abordar el tema de los aranceles. La Secretaría de Economía anunció que buscará exponer sus argumentos sobre el impacto que representará la imposición del arancel y explorar soluciones que beneficien a ambas naciones.

Expertos en comercio internacional señalan que estos aranceles podrían violar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), ya que contravienen los acuerdos establecidos sobre libre comercio y prácticas comerciales justas. Además, advierten que la medida podría desencadenar una guerra comercial, afectando no solo a la industria siderúrgica, sino también a otros sectores económicos interconectados entre ambos países.

En respuesta a la situación, la presidenta Sheinbaum ha enfatizado que Estados Unidos vende más acero y aluminio a México de lo que México exporta a Estados Unidos, argumentando que esta relación comercial debería ser un factor clave para que Estados Unidos reconsidere la imposición de aranceles. Sheinbaum ha instado a los empresarios mexicanos a reducir la dependencia de las importaciones chinas y fortalecer la producción nacional para mitigar los posibles efectos negativos de los aranceles estadounidenses.

La industria siderúrgica mexicana, que emplea a miles de trabajadores y representa una parte significativa de la economía nacional, enfrenta un panorama incierto. La posible implementación de los aranceles podría poner en riesgo empleos e inversiones en el sector. Ante este desafío, tanto el gobierno como la iniciativa privada buscan estrategias para proteger la industria nacional y mantener la estabilidad económica.

En resumen, la imposición de aranceles al acero y aluminio por parte de Estados Unidos ha generado tensiones comerciales con México. Mientras el gobierno mexicano se prepara para negociaciones diplomáticas, la industria siderúrgica nacional evalúa medidas para contrarrestar los posibles efectos adversos y asegurar su continuidad en el mercado internacional.

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